Cuando el viaje empieza bien… pero termina con vómitos
Hay mascotas que escuchan abrir la puerta del coche y salen corriendo hacia ella.
Y hay otras que, en cuanto ven aparecer el transportín o escuchan arrancar el motor, saben perfectamente lo que viene.
Jadeo, salivación excesiva, temblores, inquietud y, en algunos casos, vómitos pueden convertir un trayecto de apenas una hora en una experiencia bastante desagradable.
Pero ¿por qué ocurre?
El mareo durante los desplazamientos puede estar relacionado con el movimiento y con la forma en la que el cerebro recibe información del oído interno, los ojos y otras señales del cuerpo. En animales jóvenes puede ser especialmente frecuente y, en algunos casos, mejorar con la edad.
Además, no todo es mareo.
El miedo o la ansiedad también pueden provocar síntomas parecidos.
Por eso es importante observar qué ocurre exactamente.
¿Cómo saber si realmente se está mareando?
Una mascota que está sufriendo durante el viaje puede mostrar diferentes señales.
Algunas son bastante evidentes, como vomitar.
Pero hay otras que pueden aparecer antes:
- Babeo excesivo.
- Lamido constante de los labios.
- Jadeo.
- Inquietud.
- Quejidos.
- Temblores.
- Intentos de cambiar constantemente de posición.
- Apatía.
- Vómitos.
Si estos síntomas aparecen prácticamente cada vez que el vehículo se mueve, conviene comentarlo con el veterinario.
Antes de viajar: prepara el coche
Uno de los errores más frecuentes consiste en pensar únicamente en el momento de salir.
Pero la preparación empieza mucho antes.
El animal debería disponer de un sistema de transporte seguro y adecuado a su tamaño. En el caso de perros, existen diferentes sistemas de sujeción; en el caso de gatos y otros animales pequeños, suele utilizarse un transportín apropiado.
Además, evita que viaje suelto por el habitáculo.
No solamente porque pueda distraer al conductor, sino porque en caso de frenazo puede sufrir lesiones.
No le des una comida enorme justo antes
Si sabes que tu mascota suele marearse, evita darle una comida abundante inmediatamente antes de comenzar el trayecto.
Pero tampoco hagas cambios extremos en su alimentación.
Lo ideal es consultar con el veterinario cuál es la estrategia más adecuada para tu animal, especialmente si los vómitos son frecuentes.
Haz paradas
En trayectos largos, las paradas son importantes.
Permiten que el animal salga, camine un poco, beba agua y se relaje.
Y aquí hay una regla fundamental:
Nunca dejes a tu mascota sola dentro del coche, especialmente en verano.
Aunque pienses que serán solamente cinco minutos, el interior de un vehículo puede calentarse rápidamente.
Una parada para tomar un café no debería convertirse en una situación peligrosa para tu mascota.
¿Y si el problema no es el mareo?
Esta es una de las claves.
Si tu mascota empieza a ponerse nerviosa antes incluso de que el coche se mueva, puede existir un componente de miedo o ansiedad.
En ese caso, obligarla a realizar viajes cada vez más largos puede empeorar el problema.
Una estrategia habitual consiste en realizar una adaptación progresiva.
Primero estar cerca del coche.
Después entrar sin arrancar.
Posteriormente realizar trayectos muy cortos.
Y aumentar poco a poco la duración siempre que el animal permanezca tranquilo.
Si la reacción es intensa, lo mejor es consultar con un profesional de comportamiento animal.
¿Puedo darle algo para que no se maree?
No automediques a tu mascota.
Existen medicamentos que un veterinario puede valorar para determinados casos, pero deben utilizarse según las características del animal y la situación concreta.
Nunca recurras a medicamentos humanos por tu cuenta.
El objetivo no es que aguante el viaje
El objetivo es que aprenda a viajar sin miedo y con seguridad.
Un trayecto puede convertirse en una experiencia mucho más positiva si se prepara correctamente.
Y cuando tu mascota deja de asociar el coche con una experiencia desagradable, viajar juntos se vuelve mucho más sencillo.
