Tu perro también necesita un plan B: qué hacer cuando el tiempo arruina una escapada

Tu perro también necesita un plan B: qué hacer cuando el tiempo arruina una escapada

El problema no es que llueva: es no estar preparado

Has reservado un alojamiento, preparado una ruta y organizado una escapada perfecta con tu perro. Llegáis al destino y empieza a llover.

Después llueve un poco más. Y finalmente descubres que la ruta que querías hacer no tiene ningún sentido con el terreno embarrado y una tormenta acercándose.

Esto puede ocurrir en cualquier viaje, especialmente durante el otoño, cuando el tiempo puede cambiar rápidamente en determinadas zonas.

Por eso, viajar con perro requiere algo que muchas veces olvidamos: tener un plan B.

No significa preparar una agenda alternativa de veinte actividades. Significa saber qué hacer si el plan original deja de ser seguro o cómodo.

Antes de salir, mira algo más que la temperatura

Cuando consultamos el tiempo solemos fijarnos únicamente en si va a hacer frío o calor.

Pero cuando viajamos con un animal conviene prestar atención también a la lluvia, las tormentas, el viento y la evolución de las condiciones durante las horas en las que vamos a estar fuera.

Una ruta que parece perfecta a las diez de la mañana puede no serlo varias horas después. Si el pronóstico anuncia tormentas, especialmente en zonas de montaña, conviene replantearse las actividades exteriores y elegir alternativas más seguras.

La montaña no deja de ser montaña porque estemos de vacaciones.

El alojamiento puede convertirse en parte del plan

Aquí aparece una de las claves para viajar con perro sin estrés: elegir bien dónde dormir.

Antes de reservar, comprueba las condiciones reales del establecimiento. No basta con que aparezca la palabra “pet friendly”. Conviene saber si el perro puede permanecer contigo en las zonas comunes, si existen restricciones, si hay suplemento y qué normas debe cumplir.

También es interesante buscar alojamientos que tengan espacios cercanos donde puedas dar un paseo corto si el tiempo no acompaña.

Un alojamiento bien elegido puede salvar una jornada de lluvia.

Un día tranquilo también es un día de vacaciones

Existe una tendencia a pensar que si estamos viajando tenemos que aprovechar cada hora. Con un perro, eso no siempre tiene sentido.

Si llueve durante buena parte del día, podéis hacer un paseo corto cuando las condiciones lo permitan y después dedicar tiempo al descanso. Tu mascota puede explorar tranquilamente el alojamiento, jugar contigo o simplemente dormir.

Para ella, no existe una lista de monumentos que tachar.

¿Y qué hacemos dentro del alojamiento?

Aquí entra en juego la estimulación mental. Puedes llevar un juguete interactivo, utilizar parte de su alimentación habitual para juegos de búsqueda o practicar ejercicios sencillos que ya conozca, siempre adaptados a sus capacidades.

Estas actividades pueden ser especialmente útiles cuando el tiempo limita el ejercicio exterior.

No necesitas convertir la habitación en un parque de atracciones. Unos minutos de interacción contigo pueden ser suficientes para romper la monotonía.

¿Y si deja de llover?

Cuando finalmente mejora el tiempo, tampoco significa que debamos salir corriendo a hacer la ruta más larga.

Primero revisa las condiciones del terreno.

Después de una tormenta, puede haber barro, zonas resbaladizas, ramas caídas o pequeños cambios en los caminos. En áreas de montaña, además, el agua puede modificar las condiciones de determinados senderos.

Una ruta que conocías puede estar diferente después de un episodio de lluvia.

El barro no es el único problema

Si tu perro disfruta especialmente de los paseos por naturaleza, el otoño puede ser fantástico, pero también requiere revisar patas y pelaje después de las excursiones.

Al regresar, comprueba que no tenga restos vegetales adheridos, barro acumulado o pequeñas lesiones que no habías visto durante el paseo.

Prestar atención a las almohadillas también puede ayudarte a detectar molestias después de caminar por terrenos húmedos o irregulares.

No hace falta bañarlo completamente después de cada paseo: el cuidado dependerá de cuánto se haya ensuciado y de las necesidades particulares de cada animal.

Y si la tormenta llega mientras estáis conduciendo

Si las condiciones meteorológicas empeoran durante el desplazamiento, la prioridad debe ser la seguridad.

No merece la pena acelerar para llegar antes al alojamiento.

Reduce la velocidad según las condiciones, mantén a tu perro correctamente sujeto y, si la situación lo requiere, busca un lugar seguro donde detenerte.

El viaje puede esperar.

La seguridad no.

Guarda siempre una alternativa

Antes de salir de viaje, puedes preparar una pequeña lista con información útil: veterinario cercano al alojamiento, clínica veterinaria de urgencias, dirección del alojamiento, rutas alternativas y lugares donde poder hacer una parada.

No significa que vaya a ocurrir algo.

Es simplemente una forma de no tener que empezar a buscar información desde cero si surge un imprevisto.

Cuando estás lejos de casa y viajas con un animal, tener esos datos a mano aporta tranquilidad.

El verdadero equipaje de un perro viajero

Además de su comida habitual, documentación, correa y accesorios básicos, el equipaje puede incluir una toalla, una manta o cama familiar, bolsas, agua y algún juguete.

Una toalla puede parecer un detalle insignificante hasta que tu perro vuelve de un paseo completamente mojado.

Entonces probablemente se convierta en uno de los objetos más importantes de la maleta.

Viajar con perro también significa saber cambiar de planes

La idea fundamental de viajar con perro no debería ser conseguir que todo salga exactamente como estaba previsto.

Es justo lo contrario. Se trata de poder adaptarse.

Si llueve, cambiáis la ruta. Si hace demasiado viento, buscáis una alternativa. Si el perro está cansado, descansáis. Si las condiciones no son seguras, canceláis la actividad.

Una buena escapada no es la que mantiene el programa original a toda costa. Es aquella en la que tanto tú como tu mascota volvéis a casa habiendo disfrutado del viaje.

El mejor plan B es saber cuándo parar

Hay viajes que recordamos por el lugar que visitamos. Y otros que recordamos porque algo salió mal y supimos solucionarlo.

Cuando se trata de viajar con perro, tener un plan alternativo puede marcar la diferencia entre una jornada frustrante y una experiencia tranquila.

El tiempo no siempre está bajo nuestro control. Lo que sí podemos controlar es cómo respondemos cuando cambia. Y quizá esa sea una de las mejores habilidades que puede aprender cualquier persona que decide descubrir el mundo junto a su mascota.

Deja una respuesta