¿Por qué tu mascota se pone nerviosa cuando llega al hotel? Cómo hacer que se sienta como en casa

¿Por qué tu mascota se pone nerviosa cuando llega al hotel? Cómo hacer que se sienta como en casa

Llegas al hotel y tu mascota no parece estar de vacaciones

Después de varias horas de coche, tren o avión, por fin llegáis al alojamiento. Tú estás pensando en dejar las maletas, darte una ducha y salir a conocer el destino. Pero tu mascota parece tener otros planes.

Camina de un lado para otro, olfatea cada rincón, presta atención a cualquier ruido, mira constantemente hacia la puerta o incluso empieza a jadear.

Puede que te preguntes qué le pasa si precisamente acabáis de llegar a un hotel que admite mascotas y has preparado todo para que esté cómoda.

La respuesta es bastante sencilla: para ella, ese lugar no es todavía “casa”.

Los animales utilizan sus sentidos, sus rutinas y la familiaridad del entorno para sentirse seguros. Cuando llegan a un alojamiento nuevo, todo cambia de golpe: los olores son diferentes, hay sonidos desconocidos, las personas del pasillo entran y salen y probablemente también haya otros animales cerca.

Por eso, cuando hablamos de una mascota en hoteles, debemos pensar primero en su adaptación y después en las actividades que queremos hacer.

Para tu mascota, una habitación tiene mucha más información de la que parece

Cuando nosotros entramos en una habitación de hotel vemos una cama, unas paredes, una ventana, un armario y un baño.

Tu mascota percibe muchísimo más.

Detecta olores de huéspedes anteriores, productos de limpieza, comida, otros animales y personas. Escucha el ascensor, puertas que se abren, pasos en el pasillo o ruidos procedentes de otras habitaciones.

Todo eso puede hacer que durante los primeros minutos quiera explorarlo absolutamente todo.

Por eso no es extraño que una mascota en hoteles tarde un poco en relajarse.

No tienes que obligarla a quedarse quieta inmediatamente.

Déjala investigar el espacio de forma controlada y, poco a poco, irá identificando aquellos elementos que le resultan familiares.

Lleva un pequeño trozo de casa contigo

No necesitas meter toda la casa en la maleta.

Pero sí es recomendable llevar algunos objetos que tu mascota reconozca.

Su cama o manta habitual puede ser especialmente útil porque conserva olores familiares. También puedes llevar su juguete favorito, su comedero o incluso una pequeña prenda que tenga tu olor.

El objetivo es crear dentro de la habitación una especie de zona segura y reconocible.

Puede parecer algo pequeño, pero para un animal que acaba de cambiar completamente de entorno puede tener mucho valor.

Mantén sus horarios todo lo posible

Uno de los errores más habituales durante las vacaciones es cambiar absolutamente toda la rutina.

Nos levantamos más tarde, comemos a otras horas, pasamos todo el día fuera y volvemos al alojamiento cuando ya es de noche.

Para nosotros puede ser divertido.

Para nuestra mascota puede resultar desconcertante.

Intenta mantener aproximadamente sus horarios habituales de comida, descanso y paseo. No hace falta seguir el reloj al minuto, pero sí conservar cierta estructura.

Si normalmente sale a pasear por la mañana y por la tarde, intenta mantener esos momentos.

La rutina funciona como un punto de referencia dentro de un entorno nuevo.

¿Dónde colocar su cama?

Si el alojamiento lo permite, busca un rincón tranquilo de la habitación.

Evita colocar la cama justo al lado de la puerta de entrada si tu mascota reacciona ante los ruidos.

Tampoco es recomendable situar en una zona donde haya mucho movimiento.

La idea es que pueda retirarse allí cuando quiera descansar.

Y algo importante: no utilices su cama o transportín como castigo.

Debe asociarlo con seguridad y tranquilidad.

Elige bien la habitación

Cuando reserves un hotel, no tengas miedo de preguntar.

Si tu mascota es sensible a los ruidos, puede ser interesante solicitar una habitación alejada del ascensor, las escaleras o las zonas de mayor tránsito.

No siempre podrán garantizarlo, pero hacer la petición puede ayudar.

En un alojamiento grande, una habitación tranquila puede marcar una diferencia considerable para un animal que tiene dificultades para relajarse en lugares desconocidos.

El primer paseo debería ser tranquilo

Después de llegar, quizá tengas ganas de salir inmediatamente a recorrer el destino.

Pero piensa en todo lo que acaba de experimentar tu mascota.

  • Viaje.
  • Ruidos.
  • Personas.
  • Transportín o coche.
  • Olores nuevos.
  • Un edificio desconocido.
  • Una habitación diferente.

En lugar de empezar con una ruta de dos horas, haz primero un paseo tranquilo por los alrededores del alojamiento.

  • Deja que huela.
  • Que observe.
  • Que explore.
  • No necesitas recorrer kilómetros.

El objetivo es que empiece a familiarizarse con el nuevo entorno.

¿Y si hay otros perros en el hotel?

Que un alojamiento sea pet friendly significa que admite mascotas, pero no que todas ellas tengan que interactuar entre sí.

No obligues a tu mascota a saludar a otros animales.

Algunos perros son sociables y otros prefieren mantener las distancias.

Lo mismo ocurre con los gatos, que pueden sentirse especialmente incómodos ante cambios de ambiente y la presencia de otros animales.

Respeta su espacio y observa su lenguaje corporal.

La primera noche puede ser la más complicada

Es posible que tu mascota duerma peor la primera noche. Los ruidos del pasillo, las puertas y los sonidos desconocidos pueden mantenerla alerta.

Si llevas su manta o cama habitual, colócala cerca de ti si eso forma parte de su rutina. Evita realizar grandes cambios precisamente esa noche.

Una vez más, la familiaridad ayuda.

Cuidado con balcones y ventanas

Este punto merece especial atención. Nunca dejes a tu mascota sola en un balcón, aunque aparentemente esté perfectamente protegido.

Un ruido, un pájaro o cualquier estímulo puede provocar una reacción inesperada.

Comprueba también que las ventanas estén correctamente cerradas y que no existan huecos por los que pueda escapar.

¿Qué debes preguntar antes de reservar?

Antes de confirmar un alojamiento, comprueba:

  • Si acepta perros, gatos u otras mascotas.
  • Si existe límite de peso.
  • Si cobra suplemento.
  • Si permite dejar al animal solo en la habitación.
  • Si puede acceder a zonas comunes.
  • Si existen restricciones dentro del establecimiento.
  • Si hay espacios exteriores.
  • Si existen zonas cercanas para pasear.
  • Si proporciona algún servicio específico para animales.

No todos los alojamientos que utilizan el término pet friendly ofrecen las mismas condiciones.

Un hotel también puede convertirse en su casa durante unos días

La primera llegada puede ser extraña, pero no tiene por qué convertirse en una mala experiencia.

Lleva elementos familiares, mantén sus rutinas, dale tiempo para explorar y evita saturar con actividades desde el primer minuto.

Cuando hablamos de mascota en hoteles, la clave no está en hacer que se comporte exactamente igual que en casa.

Está en darle las herramientas necesarias para que pueda sentirse segura en un lugar diferente.

Porque unas buenas vacaciones no deberían consistir solamente en encontrar un alojamiento que acepte animales.

Deberían encontrar un lugar donde vuestra mascota también pueda descansar, explorar y disfrutar.

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