La guía definitiva para identificar los parásitos que pueden afectar a tu mascota este verano
Con la llegada del buen tiempo también llegan los paseos más largos, las escapadas a la montaña, las vacaciones en la playa y las rutas por el campo. Sin embargo, el verano trae consigo unos visitantes poco deseados que pueden convertirse en un verdadero problema para perros y gatos: los parásitos.
Muchos propietarios saben que existen pulgas o garrapatas, pero no siempre es fácil distinguir unas de otras. A esto se suman los ácaros, los mosquitos o incluso los flebótomos, pequeños insectos capaces de transmitir enfermedades importantes. Saber reconocerlos no solo ayuda a actuar con rapidez, sino que también permite elegir el tratamiento adecuado y evitar complicaciones.
Si alguna vez has encontrado un pequeño insecto en el pelo de tu mascota y no sabías exactamente qué era, esta guía te ayudará a identificar los parásitos en mascotas más habituales durante el verano.
Garrapatas: las más fáciles de reconocer
Las garrapatas no vuelan ni saltan. Permanecen en la vegetación esperando el paso de un animal para engancharse a su piel y comenzar a alimentarse de su sangre.
Al principio tienen un tamaño muy pequeño, similar al de una semilla, pero a medida que se alimentan pueden aumentar varias veces su volumen.
¿Dónde suelen encontrarse?
Después de un paseo es recomendable revisar especialmente:
- Cuello.
- Orejas.
- Axilas.
- Ingles.
- Entre los dedos.
- Base de la cola.
Las garrapatas permanecen adheridas a la piel durante varios días, por lo que suelen detectarse fácilmente al acariciar al animal.
¿Por qué son peligrosas?
Además de provocar irritación, pueden transmitir enfermedades como la ehrlichiosis, la babesiosis o la enfermedad de Lyme, dependiendo de la especie y de la zona geográfica.



Pulgas: pequeñas, rápidas y muy difíciles de atrapar
Las pulgas son mucho más pequeñas que una garrapata.
Su cuerpo es oscuro, estrecho y brillante, y destacan por una característica muy evidente: saltan.
Cuando una mascota tiene pulgas, rara vez veremos solo una.
Lo más habitual es observar:
- Rascado constante.
- Mordisqueo del cuerpo.
- Pequeñas costras.
- Caída localizada del pelo.
- Puntitos negros sobre el pelaje (heces de pulga).
Las pulgas se reproducen con enorme rapidez. De hecho, gran parte de su ciclo de vida ocurre fuera del animal, en alfombras, camas, sofás o grietas del suelo.
Por eso, cuando aparecen, normalmente es necesario tratar tanto a la mascota como al entorno.

Ácaros: los parásitos que muchas veces no se ven
A diferencia de las pulgas o las garrapatas, los ácaros suelen ser microscópicos.
No es habitual verlos a simple vista, pero sí sus efectos.
Dependiendo del tipo de ácaro pueden provocar:
- Picor muy intenso.
- Sacudidas continuas de cabeza.
- Enrojecimiento de la piel.
- Costras.
- Caída del pelo.
- Inflamación de los oídos.
Uno de los más frecuentes en perros y gatos es el ácaro del oído, responsable de muchas otitis, especialmente en animales jóvenes.
Cuando una mascota se rasca insistentemente las orejas o las mantiene inclinadas, conviene acudir al veterinario para descartar este problema.


El flebótomo: pequeño, silencioso y muy importante
Muchas personas lo confunden con un mosquito. Sin embargo, el flebótomo es un insecto diferente y merece una atención especial.
Su principal riesgo no está en la picadura, sino en que puede transmitir la leishmaniosis, una enfermedad potencialmente grave que afecta principalmente a los perros.
Es muy activo al amanecer y al anochecer y suele encontrarse en zonas cálidas y húmedas.
Por este motivo, durante el verano es recomendable utilizar métodos preventivos adecuados si se viaja a áreas donde esta enfermedad está presente.
Mosquitos: mucho más que una simple molestia
Aunque solemos asociarlos únicamente con las personas, los mosquitos también pueden afectar a perros y gatos.
Además de provocar picaduras, algunas especies son capaces de transmitir enfermedades como la dirofilariosis, también conocida como enfermedad del gusano del corazón.
Por eso es importante no subestimar su presencia, especialmente durante las vacaciones en zonas costeras, ríos o humedales.




¿Cómo saber qué tiene mi mascota?
Aunque algunos síntomas pueden parecer similares, existen pequeñas diferencias que ayudan a identificar el problema.
| Parásito | Se puede ver | Síntoma principal |
|---|---|---|
| Pulga | Sí | Picor intenso y saltos |
| Garrapata | Sí | Se queda adherida a la piel |
| Ácaro | Normalmente no | Picor, costras y problemas en la piel u oídos |
| Flebótomo | Difícil | Picadura casi imperceptible |
| Mosquito | Sí | Picaduras aisladas |
Si el picor es intenso, aparecen heridas o notas cambios en el comportamiento de tu mascota, lo más recomendable es acudir al veterinario para obtener un diagnóstico preciso.
¿Qué hacer si viajas con tu mascota en verano?
Cuando organizamos unas vacaciones solemos pensar en la comida, la documentación o el alojamiento pet friendly, pero también conviene preparar un pequeño plan de prevención frente a los parásitos en mascotas.
Antes del viaje revisa que tu perro o gato tenga al día el tratamiento antiparasitario recomendado por su veterinario y lleva siempre contigo un peine específico para revisar el pelaje después de excursiones por el campo o zonas con vegetación.
Tras cada paseo dedica unos minutos a inspeccionar las orejas, el cuello, las patas y la base de la cola. Detectar una garrapata o una pulga a tiempo puede evitar problemas mucho mayores.
La mejor protección sigue siendo la prevención
El verano es una de las mejores épocas para disfrutar junto a nuestras mascotas, pero también es cuando aumenta la actividad de muchos insectos y parásitos.
Conocer cómo son, dónde se esconden y qué síntomas producen permite actuar rápidamente y proteger la salud de perros y gatos.
Al final, diferenciar una pulga de una garrapata o reconocer los signos de un ácaro no solo es una cuestión de curiosidad. Es una forma de cuidar mejor a quienes nos acompañan en cada aventura.
Y cuanto antes aprendamos a identificar los parásitos en mascotas, más tranquilos podremos disfrutar de cualquier viaje, paseo o escapada.
