Los viajeros ya no solo buscan hoteles que acepten mascotas: quieren alojamientos que las reciban, las cuiden y las hagan sentir como en casa.
Hubo un tiempo en el que, al buscar un hotel, las prioridades parecían bastante claras: Wi-Fi gratuito, piscina, desayuno, parking… Pero los hábitos de los viajeros están cambiando y hay un nuevo protagonista en las búsquedas de alojamiento: las mascotas.
Según los últimos datos difundidos sobre las búsquedas en plataformas como Booking.com, el filtro «Admite mascotas» se ha convertido en el tercer filtro de alojamiento más utilizado por los usuarios, por delante de servicios tan habituales como el Wi-Fi gratuito o la piscina.
El dato dice mucho más que el simple crecimiento de los viajes con animales.
Dice que, para un número cada vez mayor de viajeros, que un alojamiento permita llevar a su mascota ha dejado de ser un extra para convertirse en un criterio fundamental a la hora de elegir dónde dormir.
Y esto está provocando un cambio en la industria hotelera.
«Admite mascotas» ya no es un detalle secundario
Durante años, encontrar un hotel que aceptara perros o gatos podía ser complicado. Muchos establecimientos directamente no permitían animales y, entre los que sí lo hacían, las condiciones podían ser muy diferentes. Hoy la situación es otra.
El viajero con mascota busca primero si puede alojarse con ella y, a partir de ahí, empieza a comparar. El filtro «Admite mascotas» se convierte así en una auténtica herramienta de decisión.
Y hay algo especialmente significativo: no hablamos de un filtro anecdótico situado al final de una larga lista de preferencias. Está por delante de servicios que durante años han sido prácticamente imprescindibles para vender una habitación de hotel.
Wi-Fi, piscina o spa pueden seguir siendo importantes, por supuesto. Pero para una persona que viaja con su perro, hay una pregunta que puede ser mucho más básica: ¿Puede venir conmigo?Si la respuesta es no, todo lo demás deja de importar.
El crecimiento del turismo con mascotas cambia las prioridades
Este fenómeno se enmarca dentro de una transformación más amplia: el crecimiento del turismo pet-friendly. Cada vez más personas consideran a sus animales parte de la familia y quieren incorporarlos también a sus planes de vacaciones, escapadas y viajes.
Por eso, la búsqueda de un alojamiento ya no comienza únicamente con el destino, el precio o la categoría del hotel. Para muchos viajeros comienza con algo mucho más sencillo:
«¿Dónde podemos alojarnos juntos?»
Este cambio de comportamiento tiene consecuencias directas para hoteles, apartamentos turísticos, casas rurales y otros alojamientos.
La demanda está haciendo que ser pet-friendly pase de ser una característica diferenciadora a convertirse, en determinados mercados, en una expectativa cada vez más habitual.
Pero aquí empieza la verdadera revolución: admitir no es suficiente
Hay una segunda parte de esta tendencia que resulta todavía más interesante.Que un hotel aparezca como «admite mascotas» no significa necesariamente que esté preparado para ofrecer una buena experiencia.
Y aquí es donde el sector tiene ante sí su próximo reto.Porque el viajero ya no quiere únicamente saber si puede llevar a su perro.
Quiere saber:
- ¿Hay una cama para él?
- ¿Puede acceder a determinadas zonas del hotel?
- ¿Hay comederos y bebederos?
- ¿Ofrecen algún detalle de bienvenida?
- ¿Existe un servicio de cuidador?
- ¿Puedo contratar un paseador?
- ¿Hay comida específica para mascotas?
- ¿El hotel ofrece room service para perros?
- ¿Existen espacios donde pueda estar cómodo?
- ¿Hay información sobre actividades y lugares dog-friendly en los alrededores?
En otras palabras, la pregunta está pasando de «¿admiten mascotas?» a «¿cómo tratan a mi mascota?»
Del simple alojamiento al «pet-friendly» premium
La evolución del mercado está llevando a algunos hoteles a desarrollar servicios específicamente pensados para sus huéspedes de cuatro patas. Y aquí aparece un concepto que hace unos años habría parecido anecdótico: el «lujo pet-friendly».
Camas especiales, menús para perros, snacks, juguetes, servicios de cuidado, paseadores e incluso propuestas de room service específicamente diseñadas para ellos empiezan a formar parte de la oferta de determinados establecimientos.
La mascota deja de ser simplemente un animal que comparte habitación con su propietario y empieza a convertirse en un huésped con necesidades propias. Es una diferencia importante, porque permitir que un perro duerma en una habitación no requiere necesariamente transformar la experiencia hotelera.
Preparar una habitación pensando también en él sí.
El nuevo huésped también tiene cuatro patas
Para entender hacia dónde se dirige el sector hay que cambiar ligeramente la forma de mirar al viajero.
Una persona que viaja con su perro no está buscando simplemente una habitación en la que «dejen entrar animales».
Está buscando una experiencia de viaje que funcione para los dos.
Y eso puede afectar incluso a la elección del destino.
Si el hotel ofrece información sobre rutas, playas, parques, restaurantes y actividades donde los perros son bienvenidos, el alojamiento deja de ser simplemente un lugar donde pasar la noche.
Se convierte en parte de la experiencia de viajar con mascota.
Este es precisamente el espacio en el que puede crecer el concepto de turismo pet-friendly: no se trata solo de abrir las puertas a los animales, sino de diseñar servicios y experiencias pensando en ellos.
¿Por qué «Admite Mascotas» puede superar al Wi-Fi o a la piscina?
La comparación resulta especialmente reveladora.
El Wi-Fi se ha convertido prácticamente en un servicio básico. Lo mismo ocurre, en determinados destinos y categorías de alojamiento, con servicios como la piscina.
Son prestaciones que muchos viajeros pueden valorar, pero que no necesariamente determinan si pueden realizar el viaje.
Para una familia que viaja con un perro, en cambio, la política de mascotas puede ser un factor excluyente.
Un hotel puede tener piscina, spa, Wi-Fi de alta velocidad y una magnífica habitación.
Pero si no admite mascotas, sencillamente no es una opción.
Por eso, el crecimiento del filtro «Admite mascotas» refleja algo más profundo que una moda:
las necesidades del viajero están cambiando y el sector hotelero está empezando a adaptarse a ellas.
El verdadero valor está en cómo se recibe a la mascota
Desde Pets Travel creemos que aquí está la clave.
No todos los alojamientos pet-friendly ofrecen lo mismo y utilizar esta etiqueta no debería ser el punto final, sino el principio.
Un hotel que realmente apuesta por el turismo con mascotas debería preguntarse qué necesita un animal para sentirse cómodo durante una estancia.
Una cama adecuada puede marcar la diferencia.
Un comedero preparado antes de la llegada también.
Un menú adaptado puede ser un detalle diferencial.
Y disponer de un cuidador o de un servicio de paseo puede solucionar una necesidad real para el propietario.
Son pequeños elementos que transforman una política de «se permiten mascotas» en una verdadera experiencia pet-friendly.
El filtro que está cambiando la industria hotelera
Que «Admite mascotas» se haya convertido en uno de los filtros más utilizados en las plataformas de alojamiento es una señal clara para el sector turístico.
La mascota ya no es necesariamente una circunstancia que el hotel debe tolerar.
Para una parte creciente del mercado, es una oportunidad para crear nuevos servicios, mejorar la experiencia del cliente y diferenciarse.
Y probablemente ahí esté la próxima evolución del turismo pet-friendly.
Primero fue:
«Aceptamos mascotas».
Después:
«Somos pet-friendly».
Y el siguiente paso es:
«Hemos diseñado nuestra experiencia para que tú y tu mascota disfrutéis del viaje».
Porque si «Admite Mascotas» ya supera al Wi-Fi y a la piscina entre las preferencias de búsqueda, el mensaje para el sector hotelero es difícil de ignorar:
las mascotas ya no son un extra del viaje. Son parte del viaje.
