Estas son las zonas donde debes mojar a tu mascota para refrescarla de verdad
Cuando llega una ola de calor, es habitual ver a muchas personas coger una manguera o una botella de agua y empapar completamente a su perro pensando que así conseguirá aliviar el calor. Sin embargo, aunque la intención es buena, no siempre es la forma eficaz de refrescar a tu mascota y bajar su temperatura corporal.
Perros y gatos no regulan el calor igual que las personas. Apenas sudan y su principal mecanismo para eliminar el exceso de temperatura es el jadeo y una pequeña cantidad de sudor que liberan a través de las almohadillas de las patas.
Por eso, refrescar a tu mascota correctamente consiste en enfriar las zonas donde circula más sangre cerca de la piel y hacerlo siempre de forma progresiva.
Conocer estas áreas puede marcar la diferencia entre aliviar el calor de forma segura o provocar un cambio brusco de temperatura que resulte perjudicial.




Las almohadillas: el mejor lugar para empezar
Si solo pudieras mojar una parte del cuerpo de tu mascota en un día de mucho calor, deberían ser las almohadillas.
Aunque muchas personas no lo saben, esta es una de las pocas zonas por donde perros y gatos pueden eliminar parte del calor corporal.
Mojarlas con agua fresca (nunca helada) ayuda a reducir la temperatura de forma gradual y segura.
Además, después de caminar sobre asfalto caliente, también contribuye a aliviar el exceso de calor acumulado en las patas.
El vientre: una de las zonas que más rápido ayuda a refrescar
El abdomen es otra de las áreas más eficaces para refrescar a tu mascota.
La piel del vientre suele tener menos pelo que otras partes del cuerpo y muy cerca pasan numerosos vasos sanguíneos. Al aplicar agua fresca sobre esta zona, el organismo puede disipar mejor el calor.
No hace falta empapar completamente al animal. Basta con humedecer el vientre con una toalla mojada o aplicar agua poco a poco.
Muchos perros, de hecho, buscan instintivamente tumbarse sobre suelos fríos porque esta parte del cuerpo entra en contacto directo con la superficie.
Las ingles y la parte interna de las patas
La zona de las ingles y la cara interna de las patas traseras también concentra vasos sanguíneos importantes.
Aplicar agua fresca en estas áreas ayuda a que la sangre reduzca ligeramente su temperatura antes de circular por el resto del cuerpo.
Es una técnica que muchos veterinarios recomiendan cuando las temperaturas son muy elevadas, siempre acompañada de sombra y agua para beber.

El cuello… pero con cuidado
El cuello también puede mojarse, especialmente en la parte inferior y los laterales.
En esta zona pasan arterias importantes y un enfriamiento suave puede resultar beneficioso.
Eso sí, nunca conviene utilizar agua helada ni colocar bolsas de hielo directamente sobre la piel, ya que el cambio brusco de temperatura puede producir el efecto contrario y dificultar la disipación del calor.
Las orejas también ayudan
En muchas razas, especialmente aquellas con orejas grandes o poco pelo, esta zona favorece la pérdida de calor. Pasar una mano húmeda o una toalla ligeramente mojada por la parte externa de las orejas puede ayudar a que el animal se sienta más cómodo.
No es necesario introducir agua dentro del oído. Basta con humedecer suavemente el exterior.
El error más común: empapar el lomo
Es probablemente la imagen más repetida cada verano. Un perro completamente mojado con una manguera desde la cabeza hasta la cola.
Sin embargo, esta práctica no siempre ayuda. El pelo actúa como un aislante natural y, en muchas razas con doble capa, el agua apenas llega hasta la piel.
Además, si el agua está muy fría, el organismo puede reaccionar contrayendo los vasos sanguíneos, dificultando precisamente la pérdida de calor.
Por eso, cuando quieras refrescar a tu mascota, resulta mucho más efectivo humedecer las zonas estratégicas que empapar todo el cuerpo.
¿Agua muy fría? Mejor no
Cuando un perro o un gato tiene mucho calor, puede parecer lógico utilizar agua helada.
Sin embargo, no es recomendable. Los cambios bruscos de temperatura pueden provocar un efecto contrario al deseado e incluso generar estrés en el animal.
Lo más adecuado es utilizar agua fresca, pero nunca extremadamente fría.
El objetivo no es enfriar de golpe, sino ayudar al organismo a recuperar una temperatura normal poco a poco.
Cómo saber si tu mascota necesita ayuda urgente
Aunque mojar correctamente determinadas zonas ayuda a aliviar el calor, hay situaciones que requieren atención veterinaria inmediata.
Si observas alguno de estos síntomas, no esperes:
- Jadeo excesivo que no disminuye.
- Salivación abundante.
- Debilidad o dificultad para caminar.
- Lengua muy roja o con tono azulado.
- Vómitos.
- Desorientación.
- Pérdida de conocimiento.
En estos casos, comienza a refrescar a tu mascota poco a poco con agua fresca, llévala a un lugar sombreado y acude cuanto antes a un veterinario.
Un gesto sencillo que puede marcar la diferencia
En verano, unos minutos de prevención pueden evitar un problema grave.
Mojar correctamente las almohadillas, el vientre, las ingles o el cuello ayuda al cuerpo a disipar mejor el calor y hace que perros y gatos soporten mucho mejor las altas temperaturas.
No hace falta empaparlos ni utilizar agua helada. Lo importante es conocer cómo funciona su organismo y actuar de forma segura.
Porque, cuando el termómetro se dispara, refrescar a tu mascota de la manera adecuada puede ser una de las mejores formas de cuidar de ella.
